Las Metodologías Ágiles surgen en el entorno profesional de desarrollo software, pero en Febrero del año 2001, se acuñó el término “Metodología Ágil” para definir aquellas metodologías que surgían como alternativa a las metodologías tradicionales.

Existe un manifiesto ágil que se rige por 4 fundamentos:

  1. Las personas y su interacción deben estar por encima de los procesos y las herramientas.
  2. El producto/servicio que funciona debe estar por encima de la documentación exhaustiva.
  3. La colaboración con la clientela debe estar por encima de la negociación contractual.
  4. La respuesta al cambio debe estar por encima del seguimiento estricto de un plan
    establecido.

La aplicación de este tipo de metodologías en entornos organizativos ha supuesto una evolución y a veces una revolución en los procesos de ejecución corporativos. 

Ojo! Ya no estamos aplicando metodologías ágiles únicamente al software, sino a personas, y el éxito o fracaso de implantarlas dependerá de:

  • Quien/es y guía/n el proceso
  • Quien/es toman la decisión de apostar por su aplicación.
  • Quienes forman parte de la organización.

Desde mi punto de vista hay dos palabras estrellas en todo este mundo ágil, compromiso y confianza.

Debemos tener en cuenta muchos factores culturales para aplicar la metodología ágil que más se ajuste a una organización y estos factores serán:

  • Externos (entorno geográfico y características socioculturales, económicas, históricas, demográficas, etc.)
  • Internos (cultura corporativa y cultura organizacional)

Ente las Metodologías Ágiles que podemos aplicar en una organización están:

  • Scrum
  • Kanban
  • Lean

Dependiendo siempre de las características de la organización y los equipos se podrá combinar técnicas de una metodología o de otra, diseñando así un “traje a medida”