En antropología hay un fenómeno denominado extrañamiento que hace referencia a interpretar todo lo que nos rodea desde una perspectiva, “nueva”, desnaturalizar lo naturalizado. Es muy recomendable cada cierto tiempo posicionarse en el extrañamiento antropológico, porque nos hace valorar, descubrir, nos da lecciones y nos saca de nuestra zona de confort, evaluar nuestros objetivos y estrategias.  

En estos tiempos de #pandemia es más fácil identificar y entender el concepto de #extrañamiento. En este caso, es la combinación de una situación insólita en un entorno conocido, que nos obliga a desarrollar nuestra #capacidad de #adaptación al medio y la oportunidad de emplear la #antropologíaaplicada en nuestro propio desarrollo profesional.

¿A qué viene esto?

Ya conté hace unos meses que había experimentado extrañamiento al subir a una azotea gaditana. Prácticamente me he criado en la azotea de mi casa, saltaba de una a otra para recorrer las calles de otra manera y tener otra perspectiva.

Muy significativo, teniendo en cuenta la frase que siempre me acompaña “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, ya desde pequeña apuntaba maneras 😉

En todas las casas que he vivido he hecho uso de las azoteas, hay mucha vida en las azoteas gaditanas y afloran muchas emociones y sentimientos; envidia de otras más molonas que la tuya, miedo por caerte cuando te asomas, asombro al ver el mar y la ciudad desde arriba, alegría y satisfacción cuando localizas un punto en concreto que significa algo para ti, etc.

La cuestión es que yo había dejado de experimentar todas estas emociones y sentimientos por la costumbre de tener mis azoteas siempre tan accesibles. Sin embargo, cuando volví a subir a una azotea en el centro de Cádiz, experimenté todas esas emociones y sentimientos de nuevo.

¿Qué tiene que ver el extrañamiento con nuestro desarrollo profesional?

Al ” ser una extraña en casa” surgió la siguiente reflexión; si extrapolo este argumento al ámbito profesional resulta que también nos acostumbramos, naturalizamos, a un determinado ambiente, entorno, funciones, responsabilidades, procedimientos, etc. Frecuentemente dejamos de evaluar la utilidad de nuestros métodos, la eficacia de nuestra gestión del tiempo, valorar el ambiente laboral y el entorno de trabajo, revisar nuestros objetivos profesionales y si lo que estamos haciendo hoy nos lleva a lo que queremos ser mañana, como decía Walt Disney.

Se habla y escribe mucho sobre la zona de confort, aprendizaje y mágica. Propongo hacer el siguiente ejercicio; pararnos un momento a pensar en el significado de cada zona y en nuestras decisiones profesionales o ausencia de ellas, seguramente seríamos capaces de apuntar más de un ítem en cada zona, eso sí, por favor no empecemos a lanzarnos dardos paralizantes y pasemos a la acción.

Aaahh y otra cosa, sí, podemos estar al mismo tiempo en varias zonas. En este sentido el ser humano ha desarrollado un asombroso don de la ubicuidad y mientras permanece en algunos aspectos en su zona de confort, en otros se adentra de lleno en el aprendizaje, teniendo alguno que otro en zona mágica.

Paso 1, coger papel y boli, pensar en nuestra rutina diaria y dibujar o apuntar todas aquellas tareas que solemos hacer, solo eso, registrarlas, ya después continuaremos, como dijo Jack el destripador “Vayamos por partes” y aquí lo que estamos haciendo es destripar nuestra estrategia y nuestra rutina.

Continuamos con la acción ¿Para qué nos sirve el extrañamiento?

Este planteamiento es muy útil, a nivel #profesional, tanto en versión individual como grupal, es decir, en nuestros #equipos e incluso en la #empresa al completo, lo que viene siendo plantearnos la #culturadelaempresa para #gestionarcambios ,

Paso 2: conseguir observar desde una perspectiva etic, es decir como agente osbservador/a externo, todas esas acciones anotadas en el paso 1.

Paso 3: hacer una comparativa con otras formas de actuar, el uso de otras herramientas para el trabajo y otros recursos, incluso otra forma de comunicarnos, FUNDAMENTAL.

¿Cómo puedo aplicar el extrañamiento en mi vida profesional?

Pues quizás lo más práctico es hacer un viaje en el tiempo para facilitar los pasos 2 y 3 y lo más sensato es hacernos estas tres preguntas:

  1. PASADO: ¿Qué fue lo que me motivó a trabajar en este sector, empresa, profesión, etc.? ¿Cuál era mi visión sobre el futuro en ese momento?
  2. PRESENTE: ¿Estoy en ese futuro que veía? ¿Cómo es? ¿Qué anhelo ahora?
  3. FUTURO: ¿Qué estoy haciendo para que suceda? ¿Qué más puedo hacer y cómo?

Al fin y al cabo se trata de mantener la

al fin y al cabo

Invito a hacer este ejercicio de la forma más estimuladora para nuestra creatividad, si nos apetece dibujar, modelar, escribir, narrar en un audio, inventar un cómic o cualquier otro método. Invito también a hacerlo usando elementos, quizás extraños ya en nuestra vida adulta, plastilina, lápices de colores, cartulinas, collage, etc.

El propósito es incomodarnos, evaluar, mirar desde otro punto de vista y de otra forma, ser capaces de vernos desde fuera y experimentar extrañamiento para ver qué elementos cambiar y cómo, en definitiva saber si estamos dónde y cómo queremos estar.

La foto de la portada es de una azotea gaditana, por supuesto, y cierro con una canción del maestro Enric Montefusco “Quien abre camino”. Hasta pronto gente guapa!

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